“! Frunciendo el ceño, la niña probó una tercera vez:
—Bueno, pues entonces yo puedo ser una astronauta y tú el capitán de una nave espacial alienígena que…
—No, ¡yo no quiero ser el capitán de…!
Entonces la niña perdió los estribos y le soltó:
—Vale, pues ¡¡SÉ TÚ MISMO Y ABÚRRETE!!”
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