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Tony Rham – El robo de la atención, una pandemia silenciosa

Charla entre Aurelio, del canal Tú Mismo, y Tony Rham, autor del libro Las meditaciones cotidianas. El cultivo de la atención a partir de las pequeñas cosas. El diálogo gira en torno a un tema central y urgente: la atención.

Destacamos:

Nos han secuestrado la atención. Vivimos en una época en la que la atención se ha convertido en el oro más codiciado. Podría hablarse de una pandemia silenciosa: nos están robando la capacidad de atender. Somos aquello a lo que prestamos atención. Lo que ocupa nuestra mirada interior termina configurando nuestra identidad.

Atención no es técnica. Las técnicas pueden ayudarnos a dirigir la atención, pero no son la atención en sí misma. Confundir ambas cosas puede llevar al “turismo espiritual” o al “ego espiritual”. La atención no depende de una postura concreta ni de un ritual específico. Se puede meditar limpiando los platos, resolviendo un problema o sentado en un cojín. La clave es poner la atención al servicio de este momento.

Atención y concentración. Hoy se suelen usar como sinónimos, pero no son lo mismo. Concentración: el ego enfocado intensamente en un punto. Puede ser útil y productiva. Atención: apertura a lo que es, más allá del ego.

Alerta sana y alerta patológica. Vivimos instalados en una alerta patológica: un estado del sistema nervioso que genera tensión constante y sufrimiento. Esta actitud defensiva nos desconecta de nuestro fondo más profundo.

Los drenadores de atención. El ocio se ha convertido muchas veces en adicción: pantallas, series, redes. Es necesario identificar nuestros “drenadores”, aquello que absorbe nuestra energía sin aportarnos profundidad.

Lo místico y la humildad. La experiencia mística no se compra ni se provoca artificialmente: se recibe. No es necesario modificar el cerebro con sustancias psicoactivas para acceder a estados de apertura. Ese camino puede ser contraproducente si no hay preparación suficiente o si genera dependencia. Más que buscar experiencias extraordinarias, el camino requiere humildad y aceptación. Es un viaje hacia el interior: vaciarse y ser.

La mirada que transforma. Lo real no se explica: se percibe. Las palabras no alcanzan. Filósofas como Simone Weil y María Zambrano hablaron del “mirar” como acto fundamental. Esa mirada es atención. Y a través de ella se tienden puentes hacia la realidad, que se va revelando y transformando. Somos parte de lo real. El ego no desaparece, pero se vuelve funcional.

El sentimiento oceánico. El llamado “sentimiento oceánico” es fluir con los acontecimientos sin resistencia. No es esfuerzo ni meta que conquistar. Es permitir que la energía de la vida nos atraviese. Somos como una roca que se abre y deja brotar el agua. No somos el agua, sino la grieta por la que fluye, nutriendo lo que nos rodea.

La piedra angular de lo humano. La atención es la piedra angular de nuestra humanidad. No permitamos que nos la roben.

Espiritualidad Pamplona-Iruña
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