Conferencia pronunciada en el XIV Foro de Espiritualidad de enero de 2026 en la Universidad Popular de Logroño. Tema global del Foro: “El amor, criterio definitivo”.
Adjuntamos ideas destacadas por nuestro equipo y esquema facilitado por IA.
DESTACAMOS:
Teresa Guardans plantea que amar en profundidad hoy es más difícil porque vivimos en un entorno digital (algoritmos, redes sociales) que manipula nuestra atención y nuestro deseo.
Ese entorno afecta directamente a nuestra capacidad de prestar atención real, interesarnos por otros y amar de forma gratuita (no egoísta). No se refiere al amor romántico, sino a un amor más profundo que conlleva:
- El “descentramiento” del ego.
- La atención sincera hacia otras personas.
- El interés gratuito (no por beneficio personal).
Amar es salir del “yo y mi beneficio” hacia la vida y las demás personas.
El deseo es necesario, sin deseo no hay vida ni motivación, pero puede orientarse de dos formas:
- Deseo egocéntrico: busca recompensa, reconocimiento, validación.
- Deseo bien orientado: se interesa por la realidad, por otras personas, sin esperar nada.
La tecnología, las redes … en sí no son ni buenas ni malas. La diferencia está en ser conscientes de cómo las utilizamos.
Vivimos en un sistema donde las empresas ganan dinero capturando nuestra atención y cuanto más tiempo pasamos en sus plataformas más dinero generan. Por eso están diseñadas para engancharnos y manipularnos, priorizando contenidos polémicos que producen odio, polarización y no nos llevan hacia una comprensión neutra.
Estamos en una multitarea constante: mensajes, redes, mails… que fragmentan nuestra atención, disminuyen la concentración y comprensión, el pensamiento profundo y la empatía.
Nos llega demasiada información que hace que todo se vuelva superficial.
Nos acostumbramos a las recompensas inmediatas (likes, emoticonos…) que generan adicción a la aprobación externa y nos hacen depender del reconocimiento. Esto refuerza el ego, justo lo contrario del amor profundo.
Lo que propone a nivel personal es tomar conciencia, reducir la manipulación con un uso más controlado de la tecnología y recuperar atención y presencia.
A nivel colectivo deberíamos exigir cambios a las grandes tecnológicas, presionar para la regulación y defender nuestra autonomía mental.
Es necesario recuperar la propiedad de nuestras propias mentes y emociones.
Los algoritmos están moldeando nuestro deseo y atención, y eso está debilitando nuestra capacidad de amar de forma profunda y auténtica.
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