Conferencia pronunciada en las XI Jornadas de Psicología Transpersonal y Espiritualidad celebradas el 20 y 21 de febrero de 2026 en la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza.
“La vida no consiste en luchar contra la oscuridad para conquistar la luz, sino en aprender a vivir la relación dinámica entre ambas.”
Destacamos:
Luz y sombra son conceptos, no la realidad misma
La conferencia comienza cuestionando qué entendemos realmente por «luz» y «sombra». Ambas son construcciones mentales con las que intentamos representar la realidad, pero no son la realidad en sí.
Esta distinción es importante porque tendemos a cargar ambos conceptos de valoraciones: la luz se identifica con lo bueno y la sombra con lo malo, generando así una visión dualista y conflictiva.
La visión dualista de Occidente frente a la complementariedad oriental
Una de las ideas fundamentales de la conferencia es la crítica a la concepción maniquea o dualista según la cual el bien y el mal, la luz y la oscuridad, deben enfrentarse hasta que uno de ellos venza.
Frente a ello, el pensamiento oriental —representado especialmente por el yin-yang— contempla luz y oscuridad como fuerzas complementarias e interdependientes. Una contiene a la otra y ambas son necesarias para que exista la vida.
La sombra no es enemiga de la luz: nace de ella
La metáfora central de la conferencia es la frase zen:
«La oscuridad de la sombra del pino depende de la claridad de la luna».
Cuanto más intensa es la luz, más claramente aparece la sombra. Por tanto, la luz hace visible la sombra.
Aplicado a la experiencia personal, esto significa que cuando empezamos a ser más conscientes podemos descubrir aspectos de nosotros mismos que antes permanecían ocultos. No necesariamente tenemos más oscuridad que antes: simplemente ahora podemos verla.
La sombra puede ser el lugar donde nace la luz
La conferencia da un paso más: la oscuridad no solamente acompaña a la luz, sino que puede ser la matriz de la que surge la propia luz.
Del mismo modo, nuestras partes inconscientes, nuestras dificultades, emociones y zonas de sombra forman parte del proceso mediante el cual puede desarrollarse una conciencia más amplia.
La conciencia y la inconsciencia también necesitan coexistir
El conferenciante extiende la misma lógica a la conciencia y la inconsciencia. La inconsciencia no es un error que deba ser eliminado. Forma parte de nuestra naturaleza, igual que la conciencia.
Meditar no significa luchar contra la oscuridad
La meditación zen no consiste en eliminar la oscuridad para alcanzar una iluminación absoluta. No se trata de conquistar la inconsciencia mediante la conciencia ni de expulsar las partes «negativas» de nosotros mismos.
La meditación es un proceso continuo en el que luz y oscuridad interactúan. La conciencia va ampliándose y permite reconocer progresivamente aspectos de nuestra experiencia que permanecían ocultos.
La atención es la puerta de entrada a la conciencia
El conferenciante afirma que la atención es condición indispensable de la conciencia: aquello a lo que prestamos atención se hace consciente para nosotros.
Meditar significa observar lo que aparece: sensaciones corporales, emociones, recuerdos, pensamientos e impulsos, sin identificarse automáticamente con ellos.
El autoconocimiento consiste en ampliar el «darse cuenta»
A medida que aumenta la conciencia, comienzan a emerger contenidos inconscientes. Esto no debe interpretarse como un empeoramiento personal. Al contrario: ver nuestra propia sombra puede ser precisamente una señal de que nuestra conciencia está creciendo.
La conciencia no es algo que poseamos individualmente
Desde la perspectiva budista que expone, la conciencia no estaría localizada ni sería propiedad individual de nadie. El cerebro y el sistema nervioso actuarían más bien como un instrumento que permite que esa conciencia se manifieste.
El sufrimiento y la ignorancia pueden impulsar el despertar
La luz puede surgir precisamente de la oscuridad.
Cuando se pregunta de dónde nace el impulso hacia el despertar, la respuesta es: del sufrimiento humano y, en última instancia, de la ignorancia.
Una visión ecológica, sistémica y holística
Como un árbol no son solamente sus flores, hojas y ramas, sino también sus raíces y la tierra que las alimenta, la realidad humana tampoco puede dividirse entre una parte luminosa que aceptamos y una parte oscura que rechazamos.
La verdadera comprensión consiste en integrar el conjunto: luz y sombra, conciencia e inconsciencia, conocimiento e ignorancia.
Adjuntamos esquema de la conferencia preparado con ayuda de IA.

