Conferencia pronunciada en las XI Jornadas de Psicología Transpersonal y Espiritualidad del 20 y 21 de febrero de 2026 en la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza.
La transformación espiritual no consiste en escapar del yo, del cuerpo, del sufrimiento o del mundo, sino en integrar conciencia, vida y relación.
DESTACAMOS:
De la dualidad a la trialidad
La conferencia parte de una crítica a la tendencia del pensamiento transpersonal contemporáneo a presentar la no dualidad como la solución definitiva de la espiritualidad.
Frente a ello propone recuperar la trialidad: la realidad puede comprenderse mejor atendiendo a tres elementos en relación, y no únicamente a dos polos opuestos o a su superación. Incluso el fenómeno de la sombra es presentado como triádico: fuente de luz, obstáculo y pantalla; psicológicamente, conciencia, estructura psíquica y contenido inconsciente.
La espiritualidad necesita integrar lo psicológico
Una de las tesis centrales es que, especialmente en Occidente, no resulta prudente acceder directamente a lo espiritual sin realizar previamente o simultáneamente un trabajo psicológico.
La espiritualidad no debería convertirse en una vía para evitar los problemas psicológicos pendientes.
La psicología transpersonal como acompañamiento
El terapeuta transpersonal no debe presentarse como un maestro espiritual. Su función es más humilde: actuar como un «sherpa», alguien que conoce determinados territorios porque los ha recorrido y puede acompañar a otra persona en las primeras etapas de su camino.
La «tríada transpersonal»: conciencia, amor y vida
El modelo propuesto distingue tres grandes ámbitos del desarrollo espiritual:
- Conciencia: relacionada con la trascendencia, el intelecto y la apertura a lo absoluto.
- Amor o relación: relacionada con el corazón, el encuentro con el otro y la capacidad de entrega.
- Vida: relacionada con el cuerpo, los impulsos, la energía y nuestra existencia concreta.
Absoluto, relativo y relación
La estructura fundamental del modelo puede expresarse también como:
Absoluto – Relativo – Relación
El absoluto corresponde a experiencias de trascendencia, plenitud, unidad y apertura a una realidad que va más allá de las formas.
El relativo es el mundo concreto: el tiempo, el cuerpo, los límites, la imperfección, la falta y la experiencia cotidiana.
Pero entre ambos está la relación, que constituye el elemento decisivo. La espiritualidad no consiste solamente en experimentar lo absoluto ni en vivir correctamente en el mundo relativo, sino en integrar ambos mediante la relación.
La espiritualidad no elimina la falta
Una idea especialmente importante es que la espiritualidad no elimina la imperfección ni resuelve completamente nuestras carencias.
Siempre habrá algo que no encaje, alguna dificultad, dolor o «piedra en el zapato». Por eso, la espiritualidad no debería buscar una especie de completud permanente.
La gran asignatura pendiente: la relación con los demás
Para el conferenciante, uno de los déficits históricos de ciertas formas de espiritualidad transpersonal es haber prestado insuficiente atención a la dimensión relacional.
La espiritualidad debe encarnarse en:
- el encuentro con el otro;
- el amor y la entrega;
- la ética;
- la comunidad;
- el trabajo;
- la preocupación concreta por quienes sufren;
- y la transformación de las estructuras sociales.
Aprender a vivir en el «mientras tanto»
El autor utiliza una expresión muy significativa: «work in progress», estamos siempre en proceso.
La tarea consiste en vivir plenamente el proceso, aceptar el «mientras tanto» y no intentar escapar prematuramente de las dificultades.
Las principales «sombras» del camino espiritual
El modelo permite identificar diversas trampas:
- creer que el trabajo espiritual hace innecesario el psicológico;
- identificarse excesivamente con experiencias de iluminación;
- negar el cuerpo y las emociones;
- utilizar la espiritualidad para escapar del sufrimiento;
- caer en el materialismo y negar toda dimensión trascendente;
- desesperarse ante la sensación de no llegar nunca;
- utilizar el placer como sustituto de la entrega y del encuentro;
- convertir la espiritualidad en una búsqueda narcisista de uno mismo;
- pensar que lo transpersonal existe fundamentalmente para hacernos felices o eliminar nuestras carencias.
Una espiritualidad menos individualista
La espiritualidad auténtica implica progresivamente desplazarse de una preocupación exclusivamente autorreferencial hacia algo que trasciende al propio individuo. La pregunta deja de ser únicamente «¿qué puedo conseguir yo?» para abrirse a «¿qué puedo aportar?, ¿cómo puedo relacionarme?, ¿cómo puedo servir?».
Tres grandes retos contemporáneos
La conferencia termina señalando tres cuestiones que considera especialmente abiertas:
Tradición – Comunidad – Placer/sexualidad y encarnación.
La cuestión no consiste simplemente en volver al pasado ni en liberarnos de todas las restricciones, sino en crear nuevas formas más conscientes y equilibradas.
La comunidad debe ampliarse a todos los seres vivos
Finalmente, la noción de relación y comunidad no se limita a las relaciones humanas. La espiritualidad del futuro tendría que incorporar una relación diferente con la totalidad de la vida, superando esa separación.
Síntesis final
En el fondo, la conferencia propone una espiritualidad encarnada, psicológicamente integrada y relacional. Su tesis podría resumirse así: La transformación espiritual no consiste en escapar del yo, del cuerpo, del sufrimiento o del mundo, sino en integrar conciencia, vida y relación. Así, el verdadero criterio de una transformación espiritual no sería solamente la profundidad de nuestras experiencias interiores, sino cómo esas experiencias se encarnan en nuestra manera de vivir y de relacionarnos con los demás.
Adjuntamos esquema de la conferencia preparado con ayuda de IA.

