«Imagina esta situación: llevas años construyendo tu vida de forma “correcta”. Tienes un buen trabajo, tal vez una pareja estable, quizá hijos, amigos, hobbies. Desde fuera, todo marcha. Incluso has tenido éxito en áreas donde otros fracasan. Un día te despiertas y, sin previo aviso, una frase aparece en tu mente: “¿Y qué?”»
LEER ARTÍCULO (16 páginas)

