“La mente pensante puede quedar fácilmente atrapada tratando de averiguar qué mapa, maestro, camino o expresión es el más verdadero, el más elevado, el más correcto, el más avanzado, y así sucesivamente. ¿Quién tiene razón? ¿A cuál deberíamos creerle?
Yo diría: ¡no creas nada! El corazón de la espiritualidad, la religión y la no-dualidad no es algo que pueda ser contenido por palabras. Las palabras son útiles, pero solo pueden describir y señalar ESTO que está vivo y es fluido, siempre fresco, inaprensible e infinitamente variado, siempre aquí mismo, a la vez siempre cambiante e inmóvil en su presencia e inmediatez.”
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