Charla entre Gerry Garbulsky, del canal Aprender de Grandes, y Lorena Llobenes.
DESTACAMOS:
Lorena estudió medicina en Buenos Aires, hizo residencia en pediatría, se interesó por la neurología, por otros abordajes de la salud como el Ayurveda y otras tradiciones espirituales. Todos estos pasos han ido sumando y le han permitido crear puentes entre áreas que estaban completamente separadas.
¿En qué se diferencia de lo que hace un psicólogo?
En psicología hay diferentes corrientes, pero en muchos casos tratan solo con la narrativa del ser humano y quedan con una visión reduccionista al no abordar de forma integral lo que pasa en la mente y en el cuerpo, por el dualismo de verlos cOmo dos partes separadas. Esto nos ha llevado a crear dos disciplinas diferentes.
A sus pacientes, o personas que le van a pedir consejo y ayuda les llama consultantes en vez de pacientes. No hay una receta generalizada para todos, depende de con quieén interactúa. Genera contextos para que sea el consultante el que vaya dando los pasos necesarios, que se haga cargo de su proceso.
¿Qué pasa en nuestro cuerpo, cerebro, sistema nervioso cuando meditamos?
Es un ejercicio para nuestra mente. El cuerpo es un ancla al tiempo presente; si no tenemos conciencia corporal es difícil que podamos habitar el momento.
La meditación tiene muchas practicas diferentes y no es indiferente la que realicemos, ya que cada una incide en distintos circuitos cerebrales que después generan cambios en la persona.
Lo que vemos ahí fuera es una unión de lo que realmente hay y de lo que yo espero ver, basado en mis experiencias, genética, cultura e interacción social. Lo que hace la meditación es cambiar esos modelos predictivos con los que filtro la realidad.
Los genes no son nuestra culpa, ni el haber atravesado experiencias que no elegí. Pero si somos capaces de darnos cuenta de ello, de que partimos de base con un modelo, es un buen primer paso. A partir de ahí podemos hacer dos cosas, intentar cambiar lo que viene de ahí fuera -difícil- o trabajar sobre mis modelos mentales para empezar a cambiar la forma con la que veo el mundo. Es un trabajo muy importante y que muchas veces omitimos.
Distintas disciplinas de meditación. Tres grandes grupos de técnicas meditativas:
Practicas atencionales para entrenar la atención, abrirla, cerrarla, dirigirla. Es la base del aprendizaje, ya que si no ponemos nuestra atención no aprendemos. Gracias a ello se genera la neuroplasticidad que se da durante toda la vida (neurogénesis, sinaptogénesis y cambios epigenéticos). Al ser tan importante, debería ser lo primero que entrenemos. Es la primera de las practicas a estabilizar; será la base firme para poder avanzar con los otros dos tipos.
Prácticas generativas. Apelan a la imaginación para activar ciertos recursos internos que antes no se estimularon. Gratitud, amabilidad, compasión, bondad, empatía en su vertiente positiva. Producen un cambio de conducta que se va haciendo prosocial.
Diferencia entre empatía y compasión. La empatía es una habilidad o competencia, y la compasión es una motivación. Muchas veces nos cuesta recibir compasión. La compasión se funda en el cuidado, base de nuestra esencia de mamíferos.
Prácticas deconstructivas. Voy dejando quién soy yo en función de lo biográfico y empiezo a construirlo más desde lo experiencial. Promueven desmontar el dialogo interno dejando ciertas narrativas y empezar a descubrirnos desde otros lugares.
Es normal que estemos en unas ocasiones en modo experiencial y en otras en biográfico (en ambos a la vez es imposible). El problema es que pasamos mucho más tiempo en el narrativo/biográfico y esto ocasiona trastornos como depresión, ansiedad, conducta antisocial…
Esta práctica deconstructiva permite identificar un pensamiento como tal y establecer una cierta distancia. Y esa distancia da un mayor margen de maniobra, más libertad y poder elegir a qué pensamiento le doy energía y a cuál no.
Contenidos de la mente, sensaciones, información del cuerpo tanto interior como exterior, emociones, pensamientos todos ellos entrelazados e interrelacionados. La idea es ir desmenuzando nuestra experiencia.
Estados de conciencia inducidos por drogas y psicodélicos.
La psilocibina o compuesto natural de algunas clases de hongos nos lleva en parte a lo mismo que la meditación, se crea un estado de hiperplasticidad y se “hackea” la zona donde percibimos mientras dura la experiencia, que suele ser de unas pocas horas. Esto permite una ventana de oportunidad. Podemos recibir información de lugares a los que normalmente no llegamos. Se relajan nuestras creencias, se apaga el diálogo interno y dejo se sentir el aislamiento y la separación de los demás.
¿Para qué meditar si me puedo comer un hongo?
Tomar un psicodélico requiere de un contexto, llegar de una determinada forma y un proceso de integración posterior para que no resulte contraproducente o sólo como un efecto puntual. Intención con la que se hace y acompañamiento son básicos, ya que la experiencia puede generar miedo en esa disolución del yo.
Y para terminar una idea seleccionada por Lorena: “Somos como islas que en la superficie se ven separadas, pero en la profundidad están conectadas”
Resumen hecho por nuestro equipo.

