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PARADOJAS ELEMENTALES (Jorge Eduardo Vázquez )

DIÁLOGO IMAGINARIO ENTRE DOS PARTÍCULAS ELEMENTALES (*)

—¡Hola, Quark! ¿Cómo estás?

—¡Hola, Leptón! Bien–mal, ¿y vos?

—Aquí jugando un poco dentro–un poco fuera.

—¡Qué gusto! Yo no estoy aquí. Lo único que encuentro es un espacio abierto, lleno de sonidos, olores, pensamientos y sensaciones, pero, afortunadamente, no hay ningún yo afuera que se encargue de todo esto… Así como resulta imposible para los seres humanos que el ruido del tráfico, el canto de los pájaros o sus conversaciones sean, al mismo tiempo, percepciones objetivas y subjetivas, a mí me resulta tan normal vivir esta doble forma de percepción que no se me ocurre cuestionarlo.

—Es verdad. Esto es así en nuestro nivel, pero en el nivel de las formas, en el mundo material… no lo es.

Para el mundo, no cabe duda de que existen Juan, Marta, Pedro, María y muchos más… seres humanos de carne y hueso, con partida de nacimiento, número de cédula de identidad y muchos atributos más. ¿Has podido percatarte de que para formar parte de ese mundo hace falta que existan personas, objetos y otros seres vivientes? Siguen estancados en su mirada chueca y no caen en la cuenta de que su mundo y lo que les sucede no son más que elementos y sucesos que forman parte de un sueño, una ilusión sin realidad profunda.

—¿Cómo podemos ayudarlos a despertar?

—Estos individuos están absortos en las noticias de la radio, la televisión y las redes sociales. Si no hablan de la creciente polarización ideológica, de la crisis de la vivienda o de los conflictos armados, hablan de las terribles consecuencias del cambio climático, de la desigualdad social que ahonda la brecha entre ricos y pobres o del incremento de la violencia y de la inseguridad en las distintas ciudades. Solo unos pocos han caído en la cuenta de que todas estas cosas marcan la necesidad de un cambio de paradigma, un cambio que tiene que ver con la manera en que se relacionan con ellos mismos, con los otros, con la naturaleza y con el cosmos.

—Tienes razón. El día en que los logros de la física cuántica sean integrados a la conciencia colectiva y formen parte de la vida cotidiana, su modo de ver y de pensar quedará radicalmente transformado.

Pongámonos en campaña para generar este cambio de mirada en la mayor cantidad de personas.

—OK. Yo me encargo de ayudarles a descubrir y gestionar sus paradojas.

—¿Paradojas?

—Claro… ¿Te has dado cuenta de que lo predominante, en los últimos doscientos años, es lo racional y lo puramente sensato? Estos seres humanos no saben manejar las ideas o conceptos que les parecen extraños porque se oponen a la opinión en general o porque están basados en razonamientos que llevan a dos conclusiones contradictorias entre sí, aunque ambas sean válidas.

—¿Ejemplo?

—A ver… te puedo mencionar la paradoja de la verdad. Habitualmente los seres humanos confunden la verdad con sus creencias y se pasan diciendo: «Esta es la verdad» o «Yo tengo razón». No saben —o se olvidan— de que la verdad no puede ser alcanzada o comprendida en su totalidad por la mente. Todo lo pensado son solo conceptos o razonamientos mentales.

—¡Claro! Lo que pasa es que, en el común de la gente, todavía predomina una visión materialista de la realidad. Es una visión a la que denominan científica, pero basada en la física de Newton, en la biología de Darwin y en la psicología de Freud. No se han dado cuenta de que esas teorías sobre el mundo, el ser humano y la realidad han sido ampliadas y trascendidas por nuevos conceptos y conocimientos.

—Es verdad. Sin embargo, por mi parte, conozco a una masa importante de personas que ya no miran al universo simplemente como un conjunto de pedazos de materia que se mueven en el espacio y el tiempo, al decir de Ervin László. Estos seres humanos han comprendido que, en nuestro nivel, «la materia es una forma trabada de energía, y el espacio y el tiempo son un elemento dinámico integral, que interactúa con la materia y la energía en todas sus formas».

—Sí. ¿No te parece que una forma de ayudar sería invitarles a distinguir entre lo que es su identidad y lo que es su personalidad?

—Me parece bien. Ayudemos a que puedan darse cuenta de que en todo ser humano coexisten dos yoes: uno es el yo particular o ego, que es la imagen de sí mismo que construye en su mente y que le hace percibirse diferente y separado de todo lo demás; otro es el yo absoluto —el único yo real— que se experimenta como una realidad de su ser, pero más grande que él. Tienen que comprender que eso es la Consciencia.

—Sí. Otra estrategia podría ser enviarles mensajes en forma de sensaciones con contenido psicológico o invitaciones interiores que les ayuden a gestionar adecuadamente esa paradoja que aparece en todos los buscadores cuando confunden lo que es su identidad con lo que es su personalidad. Algo que, sin negar lo relativo y lo absoluto, les ayude a no quedarse atrapados en sus ideas y creencias.

—Tampoco debemos perder de vista que la humanidad se encuentra en un momento de cambio de paradigma, uno en el cual se está comenzando a desarrollar un nuevo tipo de mirada.

—¿A qué te refieres con un nuevo tipo de mirada?

—Tenemos que hacer notar que en una masa importante de seres humanos se está dando una transformación de la conciencia, una en la cual, modificándose la capacidad de percibir, todo es visto de un modo nuevo: su identidad y la de los otros, el sentido de la vida, las relaciones interpersonales, la economía, la política, la religión…

—Estoy totalmente de acuerdo, aunque es muy probable que este cambio de mirada sea algo que la mayoría de las personas no comprendan a cabalidad. Eso no quita que lo intentemos porque estoy seguro de que producirá una resonancia en algún lugar de su sensibilidad y llegará el momento en el cual muchos logren despertar. Y, poco a poco, regresarán al origen del origen, a nuestra casa común…

– Jorge Eduardo Vázquez –

Extracto del libro: “PRESENTE COMPARTIDO – Diálogos que apuntan a la no-dualidad”

(*) INFORMACIÓN PARA EL LECTOR: Los quarks y los leptones son las partículas más elementales de la materia que conocemos. Esto significa que, hasta donde la ciencia ha podido investigar, no están hechos de ninguna otra cosa; son los «ladrillos» indivisibles con los que se construye todo el universo visible.

Ambos grupos forman parte de lo que la física cuántica llama fermiones de materia, y se organizan dentro del Modelo Estándar de la física de partículas.