“En definitiva, la llamada Sabiduría Perenne en Occidente o Sanatana Dharma (Enseñanza Eterna) en Oriente, no trata de convencer a nadie de sus postulados. Su valor, su inmenso valor radica en señalar, en orientar, en sugerir el camino, pues su enseñanza no puede ser comprendida, realmente, sin recorrer ese camino que sugiere. La verdad a la que alude requiere de un proceso de verificación experiencial que no puede ser delegado ni convalidado por otro que no sea uno mismo. Tiene que ser desvelado desde el fondo de uno mismo, básicamente, porque es allí donde la verdad mora.”
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