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EL INSTANTE EN QUE ALGO SE ABRE (Jorge Eduardo Vázquez)

Hay textos que no solo se leen: te miran. La publicación de Rupert Spira sobre “El camino sin camino” incluida en el Blog de “Espiritualidad Pamplona–Iruña Profundidad humana” en fecha 10-07-26, me produjo exactamente eso: la sensación de que alguien había puesto palabras a una intuición que llevaba años rozándome por dentro. No era una idea nueva, ni una revelación espectacular. Era algo más silencioso: una especie de reconocimiento.

Investigando un poco más en otros artículos publicados por Rupert Spira, constato que uno de los mensajes que trata de hacernos ver con insistencia es que “alcanzar el despertar espiritual no es llegar a ningún sitio, sino descubrir lo que ya somos”. Y ese mensaje, tan simple aparentemente, me dejaba inquieto y deseoso de profundizar. No solo por su elocuencia, sino por su implicación: si ya somos eso, ¿por qué no lo vemos? ¿Dónde se esconde esa identidad esencial que parece tan evidente para algunos y tan esquiva para otros?

Estas preguntas me llevaron a otras más concretas: ¿Qué ocurre en nosotros cuando se produce el “despertar espiritual”? ¿Hay un instante, un “click”, un giro interior que reorganiza la forma en que nos percibimos? Y ¿Cómo vive ese cambio una persona común, alguien que simplemente quiere comprender quién es más allá de sus historias, sus miedos y sus hábitos?

El impulso de investigar el “click”

No buscaba una explicación técnica. Buscaba comprender qué se mueve dentro de nosotros cuando dejamos de ser el personaje y empezamos a ser la consciencia que lo observa. Quería saber cómo se produce ese cambio que tantos describen como un antes y un después, como una puerta que se abre sin ruido. Y descubrí algo que me sorprendió: ese “click” no es un añadido, no es un logro, no es un premio espiritual. Es un desplazamiento. Un cambio de lugar interior. Una especie de rendición.

Rupert Spira lo explica de la siguiente manera: la mente deja de ocupar el centro, y la consciencia —que siempre estuvo ahí— se reconoce a sí misma. Al leer eso, más quería comprender cómo se vive eso desde dentro, desde la cotidianidad de alguien que se levanta, trabaja, se preocupa, ama, duda, y aun así siente que hay algo más profundo esperando ser visto.

Lo que descubrí al mirar hacia adentro

Lo que encontré fue esto: el “click” es un instante en el que la tensión de ser alguien se afloja. Es como si la identidad que sostenemos con tanto esfuerzo —la historia, el nombre, las heridas, los logros, las expectativas— perdiera peso de repente. No desaparece, pero deja de ser el centro de gravedad.

Ese instante puede llegar en silencio, en una conversación, en una pérdida, en una meditación, o incluso en un gesto cotidiano. No tiene forma fija. Pero tiene un efecto claro: la persona siente que algo se ha recolocado. Ya no mira el mundo desde la estrechez del yo, sino desde una presencia más amplia, más tranquila, más verdadera. Es como si la vida dejara de ser una lucha y se volviera un espacio. Como si la identidad esencial —esa que Spira describe como consciencia abierta— se hiciera evidente por un segundo, y ese segundo bastara para cambiarlo todo.

Puntos en común entre Enrique Martínez Lozano y Rupert Spira

Lo que más me sorprendió del descubrimiento anterior es que el mensaje de Rupert Spira no me resultaba desconocido… había coincidencias con lo que había leído en los escritos del amigo Enrique Martínez Lozano. Analizando con más detenimiento, constato que Enrique y Rupert Spira hablan del mismo despertar, aunque lo expresan desde lenguajes distintos. Martínez Lozano parte de la vida cotidiana, de la psicología profunda, de la tradición sapiencial. Spira parte de la experiencia directa de la consciencia, sin intermediarios. Pero ambos señalan el mismo gesto interior: dejar de identificarnos con el personaje y reconocer la Presencia que lo sostiene. Martínez Lozano lo llama comprensión, desidentificación, ver el personaje sin confundirnos con él. Spira lo llama reconocimiento, ser la conciencia, habitar el espacio abierto del ser. En el fondo, ambos transmiten el mismo mensaje: “Lo que buscas ya está aquí. Solo tienes que dejar de mirar desde el lugar equivocado.”

Martínez Lozano describe el proceso como un camino de claridad emocional. Spira lo describe como un retorno inmediato a la consciencia. Pero el “click” interior que ambos señalan es idéntico: un instante en el que la identidad esencial se vuelve evidente y el yo deja de ser el protagonista.

¿Por qué me tocó tanto?

El despertar espiritual no es un evento extraordinario. Es un acto de reconocimiento. Un momento en el que la conciencia deja de buscarse en los pensamientos y se reconoce como lo que siempre ha sido. Ese instante puede ser breve, pero es suficiente para cambiar la dirección de una vida. Y quizá por eso el artículo de Spira me tocó tanto: porque no promete nada, no exige nada, no propone técnicas ni metas. Solo señala algo que ya está aquí, esperando ser visto. Algo que, cuando finalmente se ve, produce ese pequeño y silencioso “click” que transforma la forma en que nos habitamos.

Jorge Eduardo Vázquez
15/07/2026

Espiritualidad Pamplona-Iruña
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