“Regresas a la seguridad del momento presente, vuelves a sentir tus pies plantados con firmeza sobre el suelo, vuelves a percibir plenamente el peso de tu cuerpo y en lugar de perderte en la locura de la mente, ahora te limitas a observarla. Contemplas cómo tus pensamientos dan vueltas y más vueltas fuera de control, pero tú, como conciencia, no giras de forma descontrolada con ellos. Puede que parezca que el mundo entero está fuera de control, pero tú no lo estás. Tú no eres la mente que cambia sin cesar, sino el observador inmutable de dicha mente, y comprender esto lo cambia todo.”
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