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LA DIFERENCIA ENTRE conciencia, consciencia y Consciencia (Isaac Portilla)

Tener conciencia [1], ser consciente y la Consciencia en sí misma, son tres conceptos relacionados pero diferentes:

Tener conciencia se relaciona con la ética, la moral y las virtudes humanas. Así, cuando se dice que alguien “tiene conciencia”, significa que es consciente de los valores morales e intenta vivir de acuerdo a los mismos. Por ello, cuando alguien dice que “tiene la conciencia tranquila” se refiere a que no ha hecho nada en contra de dichos valores o que se ha redimido de sus ‘faltas’, por lo que se encuentra en paz con la existencia.

Ser consciente se utiliza con respecto a algo. Una persona puede ser consciente de muchas cosas: de lo que sucede a su alrededor, de sus emociones y pensamientos, de sus virtudes y defectos, de lo que sucede en su organismo, etc.

En las prácticas de realización, el concepto de consciencia se asocia a la atención. Por ejemplo, se puede dar la siguiente instrucción: “Prestar atención a las cosas que se ven, sin juzgarlas”, lo cual sirve para tomar consciencia de la percepción visual sin que intervenga el intelecto para su interpretación. Si a esta instrucción, se añade, “…y tomar consciencia del espacio que hay entre las cosas que se ven y en ellas mismas”, entonces se está ligando la consciencia con la Consciencia en sí misma, la cual se describe a continuación:

La Consciencia, en su forma más absoluta, es el espíritu universal, inmutable (constante o que no cambia), presente en todo y en todo momento (eterno). También se puede llamar realidad no-dual (o no-polar) por ser independiente de los cambios o alteraciones que suceden en todo lo que está formado por materia y energía (lo cual es dual o polar -por existir dos polos opuestos que interactúan-).

La Consciencia se da al mismo tiempo que la conciencia y la consciencia. Así, una persona solo es consciente de algo cuando pone su atención en ello (solo cuando se mira un árbol se toma consciencia de este); sin embargo, la Consciencia siempre está presente independientemente de las cosas que uno perciba (de las que uno sea consciente).

Por ejemplo, una persona puede decirle a otra: “soy consciente de que estás aquí y al mismo tiempo, la percepción de la Consciencia (del espíritu universal) es simultánea y no está localizada solo en ti. Además, cuando miro a otro lado ya no soy consciente de que tú estés aquí, y sin embargo la percepción de la Consciencia sigue siendo obvia independientemente de donde pongo mi atención”.

Con respecto al vínculo entre la conciencia y la Consciencia, hay que diferenciar entre la conciencia ética y la conciencia espiritual. La primera es respecto a los valores propios en condiciones óptimas, y la segunda respecto a los valores que se expresan cuando el espíritu (la Consciencia) es realizado e integrado en el cuerpo-mente. La conciencia ética puede estar más o menos alineada con la consciencia espiritual, y solo es posible su completa alineación mediante la realización del espíritu universal y el proceso de incorpación y alineación espiritual.

Las prácticas de realización directa descritas en este libro están dirigidas a “tomar consciencia de la Consciencia”. En ellas se utiliza la atención (o consciencia) para descubrir la Consciencia que es el espacio-espíritu.

*Nota importante: la percepción del espíritu como Consciencia es una perspectiva aceptada (válida) pero no completa, debido a que el espíritu universal puede ser percibido de cuatro formas: como espacio, consciencia, vacío y finalmente “como es”.

Nota 1| Acerca de los términos “conciencia” y “consciencia”:

Actualmente, en la lengua española, las palabras “conciencia” y “consciencia” son prácticamente sinónimos y sus definiciones virtualmente idénticas (véanse las definiciones de la RAE y de Mª Moliner). Por ello, cuando nos referimos al espíritu universal (aspecto impersonal del espíritu o Absoluto no-dual), podemos utilizar el término “Consciencia” o “Conciencia” de forma indiferente.

Las razones por las que prefiero utilizar la palabra “Consciencia” para referirme al espíritu universal son las siguientes: 1) para no confundirlo con la “conciencia ética” (igual que en inglés se diferencia entre “conscience” y “consciousness/awareness”); 2) por continuidad con el adjetivo “consciente”; 3) por mayor proximidad a la palabra utilizada en inglés (“Consciousness”), lengua donde se ha desarrollado la mayor parte de la literatura relacionada con este campo.

Extracto del libro: La realización del espíritu. Isaac Portilla.

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