Charla de Nacho Bañeras, filósofo y escritor, enfocado en el acompañamiento filosófico. Es fundador de Cura sui Cura mundi y se inscribe en el pensamiento estoico. Es entrevistado en esta ocasión por “Yoga Actos y palabras».
DESTACAMOS:
Cambiar la perspectiva que tenemos de la filosofía. Consideramos que se escuda en una torre de marfil, con un lenguaje oscuro y complejo, por lo que queda lejos de nuestras vivencias terrenales.
La filosofía debería verse cOmo un estilo de vida cuyo principal objetivo sería despertar el alma. No el alma entendida en el sentido tradicional cristiano, sino cOmo la entendían los griegos, cOmo aliento vital, aquello que me nutre y me da vida.
La preocupación habitual por las rutinas me vela el poder sentirme vivo y contactar con el asombro, el misterio y la belleza que tiene el hecho de vivir. Admitir que estoy vivo, aunque no tenga respuesta a la mayoría de las preguntas que me formulo respecto a la vida. Vivir en la duda, sin respuestas, me permite estar en un lugar cercano al misterio (el no saber de Sócrates) sin manipularlo ni querer desvelarlo.
Hay diferentes filosofías de vida; normalmente aceptamos la mayoritaria, pero puede ser que ésta no encaje con nosotras o con nosotros por ética o predisposición.
Primero reconozco cómo vivo y luego me pregunto si quiero vivir de esta manera, si me satisface, si es ético, si me permite desarrollarme como persona. Esto es contactar con lo que nos caracteriza de una forma más esencial y lo que nos dignifica.
La meta de los estoicos era vivir una vida virtuosa. Entendían que el ser humano viene al mundo con la capacidad de florecer, de desplegar las capacidades asociadas a la naturaleza de ser humano.
Donde pongo la atención es donde estoy. Dirigir la atención me demanda disciplina y saber qué es lo importante. En un mundo que nos reclama la atención constantemente es difícil tener sensación de serenidad; a cambio podemos caer en la angustia y ansiedad.
Para acercarnos a la serenidad primero deberemos despertar el alma, la conciencia de que estoy vivo, de que estoy viva.
Contactar con la belleza de las cosas para descentrarnos de nosotras o de nosotros mismos. Me aparto de mis rutinas y paso a contemplar la vida desde otro ángulo, con una perspectiva mucho más amplia y serena. Las personas estoicas buscaban cómo potenciarla.
Unas pinceladas del discurso estoico (Epicteto, Séneca, Marto Aurelio …).
- Disciplina del juicio para ver cómo interpretamos el mundo a través de nuestras propias gafas. Finalidad: limpiar esas gafas y dirigirnos a la docta ignorancia, no la de la persona ignorante sino de la que sabe que no sabe nada. Vivir el mundo sin etiquetarlo.
- Disciplina del deseo, cómo y qué deseo. Diferenciar lo que depende de mi y lo que no. No juzgar lo que me sucede en función de mis intereses actuales e individuales.
- Disciplina de la acción, que es cómo me relaciono con los demás seres, sean humanos, animales, plantas… Entender la interdependencia y sus repercusiones.
- “Memento mori”, recordar que morirás, aprovechar la vida, mantener el alma despierta para irnos de esta vida con la sensación de haber vivido.

