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Victoria Cirlot – Hildegarda de Bingen

La entrevista, llevada a cabo por Rafa Millán y Mardía Herrero en Psicología y Espiritualidad, presenta a Hildegarda de Bingen como una figura que integra experiencia visionaria, simbolismo, conocimiento, naturaleza, música y escritura.

DESTACAMOS:

Hildegarda de Bingen fue una gran mística renana. Nació en 1098 y murió en 1179.

Abadesa benedictina con una gran obra en diferentes áreas del saber, fue compositora, escritora, filósofa, científica, naturalista, médica, mística, líder monacal y profetisa durante la Edad Media. Algo muy difícil para las mujeres de su tiempo.

Nos hablará sobre ella Victoria Cirlot, estudiosa de la cultura y literatura medieval, filóloga, traductora y editora que ha escrito varios libros, entre ellos Hildegar von Bingen y la tradición visionaria en Occidente.

Lo que nos va contando Victoria:

Empecé a trabajar sobre Hildegarda de Bingen hacia el año 97. Fue muy bonito el encuentro con esa imagen tan poderosa en donde todas las llamas penetran el cerebro de Hildegarda. Ella dice que sucedió en el año 1141, cuando tenía poco más de 40 años.

A mí aquello me dejó muy conmocionada, porque no entendía exactamente qué era. ¿Qué significa la llama que viene del cielo? La imagen me resultaba sorprendente. Y además la edad en que Hildegarda la produce era la misma que yo tenía cuando empecé a estudiarla. Realmente el encuentro fue extraordinario, porque era acercarme a una visionaria.

Fue una mujer muy polifacética. Pero lo que más me ha interesado es su aspecto visionario. No solo veía con los ojos interiores, sino que los ojos exteriores también los tenía muy abiertos, como se ve por sus tratados sobre naturaleza, física… Tiene una percepción muy realista de lo que es su entorno, de lo que es el mundo de la vida.

A partir de entonces sentí que con Hildegarda habría un gran campo de trabajo y que iba a ser muy fructífero. Ha sido una guía para mí.

Tiene visiones desde la infancia, pero hace una importante distinción con las que ocurren en el año 1141. Ahí no solamente hay una visión, sino que recibe la orden de escribir lo que ha visto y oído. Hay un mandato divino, según el cual ella tiene que dejar constancia de esa experiencia.

Es una experiencia muy sinestésica: los sentidos se mezclan, se unen, se confunden. Es audición y visión simultánea, oye los coros celestiales sin haber aprendido música.

Entendí, dice, todo el sentido de los libros sagrados, ese instante eterno en el que puede suceder una comprensión de inmenso calibre.

A diferencia de otros místicos, es capaz de tener la visión con un pie en ella y con el otro en el mundo cotidiano concreto. Repite en varias ocasiones que ella nunca tuvo éxtasis, que nunca se salía del mundo y que estaba con los ojos físicos abiertos, mientras los ojos interiores se despertaban.

En las miniaturas donde ella aparece representada teniendo la visión, está sentada con sus tablillas de cera, con su punzón bocetando lo que está viendo y con sus ojos bien abiertos.

El verde es el color favorito de Hildegarda, lo denomina la viriditas y define su idea de la vida, su fuerza y su potencia. Ese verdor que lo inunda todo. Estamos hablando del florecer de la vida interior y su aparición hacia el exterior, como si la expresión propia del alma fuera el verde.

En otro libro recojo fragmentos autobiográficos, testimonios en los que Hildegarda habla en primera persona. También incluyo cartas entre Hildegarda y San Bernardo. Tras la descripción de la visión incluyo las imágenes relacionadas. Además de poesías sobre las cuales compuso música. Los textos medievales. debido a su dificultad. necesitan una mediación para aclarar y dar una imagen completa de Hildegarda.

Hildegarda me abre el campo de la visión, me ha llevado a comprender de otro modo a artistas del siglo XX como Max Ernst, Tapies o Chillida. La experiencia visionaria no nos sitúa ante una época u otra, aunque los contextos históricos sean fundamentales y no puedan dejarse a un lado.

Es importante la precisión, el rigor, el leer a los autores, aunque en ocasiones resulte agotador. Cuando a través del trabajo llegas a comprender algo que antes no entendías, es un suceso conectado con los anhelos y deseos de tu interior que pugnan por salir. No sólo el estudio; la escritura también te lleva al hallazgo, tiene importancia en ese proceso de comprensión. De ese proceso de escritura en los márgenes que permiten una visión más personal, no tan rigurosamente académica, ha surgido el libro Marginalia.

La mística del siglo XIII es femenina; en el XIV llegará la masculina con Eckhart. En ese tiempo se consideraba que la mujer es la que tiene la experiencia, porque es la que tiene emociones y puede relatarlas. Los hombres viven asombrados por estas vivencias y hacen relatos sobre estas místicas y les dan voz. Un monje es quien le insistió a Hildegarda para que escribiese sus visiones. La mística judía, por ejemplo, no tiene presencia femenina en la Edad Media.

Las ilustraciones originales basadas en sus visiones místicas se conservan en códices como Scivias o el Liber Divinorum Operum,

 

 

 

 

 

 

Música :Hildegard von Bingen | Voices of Angels | 432Hz music

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