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M. ECKHART, SILVIA Y EL ATRIO DE LOS GENTILES (Ecequiel Subiza)

En marzo del 2018 tuvo lugar una conferencia en el Foro Gogoa de Pamplona sobre el mundo de las beguinas y de la corriente de mística renana en general pronunciada por Silvia Bara. El título de la conferencia era bien atractivo: «Mujeres, mística y política: el ejemplo de las beguinas».

Todo el fenómeno de la teología de esos siglos (XII al XIV) no responde, como en siglos posteriores, a un pensamiento único. Es una época en la que había más libertad para escribir y pensar. Todavía faltaba tiempo para el cerrojazo del Concilio de Trento que comenzó en 1545.

Al amparo de esa libertad surgieron las Beguinas,

 «que fueron mujeres laicas cristianas que, desde los siglos XII y XIII, formaron comunidades espirituales sobre todo en los territorios de Flandes, Alemania y el valle del Rin. Aunque no pertenecían oficialmente a órdenes religiosas, llevaron una vida de oración, estudio, trabajo y servicio a los pobres.” (IA)

De algunas de ellas como Hadewijch de Amberes y Margarite Porete podéis encontrar obras y comentarios en Mística – Espiritualidad Pamplona-Iruña.

Tuvimos ocasión, tras la conferencia del Foro Gogoa, de saludar y compartir reflexiones con Silvia y conservamos un buen recuerdo de ella, quien por entonces acababa de comenzar su tarea como profesora, escritora y divulgadora. Pero la vida académica de Silvia se ha centrado en la figura del Maestro Eckhart. A él ha dedicado todos sus esfuerzos.

“Silvia Bara Bancel estudió en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se doctoró en Teología, especialidad Teología Dogmática y Fundamental, siendo actualmente profesora en Comillas de la misma especialidad con estancias de investigación en Freiburg in Breisgau, Eichstätt (Alemania), Lorena y Metz (Francia). Asimismo, es Licenciada en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid. Además de su docencia en Comillas, ha sido profesora invitada en Freiburg, Metz, Salamanca Ávila, Colombia (Universidad Santo Tomás de Bogotá) y en Argentina (UNSTA, sedes de Tucumán y Buenos Aires). Es directora del Círculo Iberoamericano Meister Eckhart y es coordinadora del grupo de investigación en Comillas: «El Maestro Eckhart en su contexto, repercusión y actualidad. Mística, filosofía y espiritualidad». Y de otras asociaciones de teólogas cristianas.” (De su CV en la web de la Univ. de Comillas).

Toda esta introducción es para contar que hace unos días llegó a mis manos una conferencia de Silvia en el Taller de espiritualidad de Espacio Ronda Madrid, el 7 de abril de este año.

El título de ésta ha sido “M. Eckhart: Dios se halla dentro, floreciendo.”

Me empujó a visualizarla también la personalidad del Maestro Eckhart.

En nuestro ambiente de espiritualidad se cita muchas veces a este fraile dominico del siglo XIII como un religioso cristiano y católico, pero abierto en su camino místico a concepciones cercanas a lo que es común a religiones y experiencias espirituales de siglos.

¿Pero quién era esta persona?

Se lo he preguntado a la IA, buscando un resumen y me dice lo siguiente:

“Meister Eckhart, también conocido como Maestro Eckhart, fue un dominico, filósofo y místico alemán nacido hacia 1260 y considerado una de las figuras más profundas de la espiritualidad cristiana medieval. Perteneció a la llamada “mística renana”, corriente que buscaba una experiencia directa e interior de lo divino más allá de las formas externas y de los conceptos rígidos sobre Dios.

Su pensamiento gira en torno a la idea de que en el fondo del alma humana existe una “chispa divina” capaz de unirse a Dios mediante el desapego interior, el silencio y el vaciamiento del ego. Para Eckhart, el verdadero camino espiritual no consistía solo en cumplir normas religiosas, sino en una transformación profunda de la conciencia. Defendía que Dios no está separado del ser humano, sino presente en lo más íntimo de cada persona.

Sus sermones, escritos en latín y también en alemán vulgar para el pueblo, tuvieron una enorme influencia en la espiritualidad europea posterior. Su lenguaje simbólico y paradójico buscaba expresar experiencias interiores difíciles de describir racionalmente. Algunas de sus afirmaciones fueron consideradas controvertidas por la Iglesia de su tiempo, y tras su muerte parte de sus tesis fueron condenadas, aunque nunca dejó de considerarse cristiano fiel.

Con el paso de los siglos, la figura de Maestro Eckhart ha sido revalorizada tanto en ámbitos filosóficos como espirituales. Hoy se le reconoce como un puente entre la tradición cristiana, la contemplación interior y una visión universal de la espiritualidad centrada en la experiencia directa del Ser.”

Podemos encontrar más información, muy completa por cierto, en la web de los dominicos. También hay documentos e información en «Maestro Eckhart» – Espiritualidad Pamplona-Iruña.

Además, como cita Silvia, hay mucha información en la página del Círculo iberoamericano Meister Eckhart.

¿Por qué se cita tanto a Eckhart? ¿Por qué me parece tan valiosa su figura?

En junio de 2019 clamaba Jon Ander, en un blog, lo importante que sería crear un “Atrio de los gentiles” en nuestra sociedad. Con presencia de la Iglesia católica, de otras confesiones y de otros grupos o personas en búsqueda o instaladas ya en una espiritualidad común, más allá de las religiones.

Citaba el blog, tomado de una web cristiana, el siguiente comentario

“En el Atrio de los Gentiles flota el anhelo de la espiritualidad. Gentes de diversas clases y condiciones transitan por él con la mirada puesta en este ideal ampliamente presentido. Algunas de estas personas abandonaron la práctica religiosa, otras permanecen en ella, las hay que nunca la tuvieron… El gran deseo de espiritualidad de este grupo se manifiesta de formas muy diversas:

– Unas personas perciben la espiritualidad como una fuerza interior que les ayude a afrontar la vida.

– Otras buscan una cierta paz interior para mantenerse en pie frente a los vendavales del miedo, la angustia o la incertidumbre de un mundo cambiante.

– Hay quienes anhelan entrar en contacto con el “misterio”. Es decir, con esa dimensión que se halla más allá de lo que se puede ver, oír, tocar, consumir… Buena parte de este grupo fueron personas religiosas, pero se cansaron de una Iglesia que, llevada por el racionalismo, ha intentado explicar todo, hasta “El Misterio”.

– Un numeroso grupo anhela un poco de armonía a través del contacto con la naturaleza. Ahítos del vértigo trepidante al que les somete la cultura de producción y consumo, se sumergen en una espiritualidad de corte panteísta. Añoran estar en unión, y casi diluirse, con el universo natural del que forman parte.

– Gran parte de estas gentes suspiran por una espiritualidad “terapéutica” que sane y recomponga su núcleo personal, fragmentado por una cultura que ignora que la persona es un ecosistema.” (Sección juvenil de los salesianos).

El maestro Eckhart, seguramente sin proponérselo, nos presenta una forma de estar en la vida que nos es común a muchas personas.

Nos es común superar la mente, el mundo de los pensamientos y de las emociones y sentimientos para atisbar, anhelar, desear… un no sé qué que nos constituye en el fondo de nosotras mismas, en algo que creemos encontrar, recordar quizá, ser en definitiva.

De eso habla Eckhart cuando se refiere a la “chispa divina”, “fondo del alma”, el “centro del alma”, la “parte más noble del ser humano”, el “castillo interior” o incluso el “desierto interior”.

¡Cómo resuenan los versos de Juan de la Cruz!

Y todos cuantos vagan
 de ti me van mil gracias refiriendo,
 y todos más me llagan,
 y déjame muriendo
 un no sé qué que quedan balbuciendo.

Juan de la Cruz, (Cántico espiritual)

Dicen que en la Academia antigua de Platón había muchas estatuas de héroes, poetas, dioses… como Sócrates, Atenea, Academo, Apolo, las Musas…

Si algún día, junto a nuestras catedrales o nuestras plazas, o simplemente en nuestras redes digitales, construyéramos, como lugar del diálogo, el Atrio de los gentiles, pondríamos con mucho gusto una estatura del Maestro Eckhart. Y cerca de ella otra algo más pequeña de Sivia Bara.

La conferencia me ha gustado. Está desarrollada con mucho cariño e identificación.

No así el turno de preguntas que genera un batiburrillo en el que algunas personas “denuncian” conceptos de Eckhart como budistas, como, por ejemplo, desapego, vacío etc. Y otros conceptos que requieren mucha reflexión, como la diferencia entre panenteísmo y panteísmo, para tomarse a la ligera.

Mientras escuchaba el turno de preguntas, pensaba aquello de la “liberación de la teología”.

Adjunto:

Enlace a la conferencia de Silvia Bara Bancel – “M. Eckhart: Dios se halla dentro, floreciendo.”

Enlace a esquema de la conferencia (IA)

Ecequiel Subiza