“El conocimiento es transformación constante, y eso es lo que reencanta la vida. Vivimos desencantados cuando vivimos mecánicamente; cuando los hábitos atencionales, cognitivos y afectivos operan sin ser vistos, sin ser habitados, sin ser indagados. La realidad, en este sentido, no tiene final. No se acaba nunca. Y es precisamente esa inmensidad la que apareció un martes cualquiera volviendo a casa.”
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